martes, 30 de marzo de 2010
V- Michel Foucault: Las palabras y las cosas. Fondo de Cultura Económica, 2005. p. 62.
“La actividad del espíritu no consistirá ya en relacionar las cosas entre sí, a partir de la búsqueda de todo aquello que puede revelarse en ellas como un parentesco, una pertenencia y una naturaleza secretamente compartida, sino por el contrario en discernir: es decir, en establecer las identidades y después la necesidad del paso a todos los grafos que se alejan. En este sentido, el discernimiento impone a la comparación la búsqueda primera y fundamental de la diferencia: darse por intuición una representación clara y distinta de las cosas y apresar con claridad el paso necesario de un elemento de la serie al que le sucede inmediatamente. Por último, y como consecuencia final, ya que conocer es discernir, la historia y la ciencia van a quedar separadas una de otra”.
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