martes, 30 de marzo de 2010

IV- Michel Foucault: Las palabras y las cosas. Fondo de Cultura Económica, 2005. pp. 58-59.

“La crítica cartesiana de la semejanza es de otro tipo [en comparación a la crítica de Bacon]. No se trata ya del pensamiento del siglo XVI que se inquieta ante sí mismo y comienza a desprenderse de sus figuras más familiares; se trata del pensamiento clásico que excluye la semejanza como experiencia fundamental y forma primera del saber, denunciando en ella una mixtura confusa que es necesario analizar en términos de identidad y de diferencias, de medida y de orden. Si Descartes rechaza la semejanza, no lo hace excluyendo del pensamiento racional el acto de comparación, ni tratando de limitarlo, sino por el contrario, universalizándolo y dándole con ello su forma más pura”.

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