jueves, 30 de septiembre de 2010

Meditaciones en la tierra de nadie

El alma, pinchada por el furor erótico ―es decir, endemoniada―, se nos sale del cuerpo. Literalmente: el cuerpo se nos vacía y el aliento vital cobra la forma de un recuerdo. La claridad de ese recuerdo es proporcional a la conciencia de las ruinas de la materia. El pinchazo erótico organiza el camino del alma hacia su encuentro con lo claro, y así le da discurso ―logos― y método a su discurrir.

Abbagnano nos recuerda que la dialéctica platónica es también un método y un discurrir: un método de la división del discurso. Por eso para Sócrates conversar consiste en ir escogiendo el camino correcto del discurso. Y cada encrucijada, cada bifurcación es tomada en cuenta. El camino se va dividiendo mientras la conversación cobra forma. Al final, la fuerza de la verdad conduce a los conversadores hacia el camino virtuoso.

La iniciación erótica es también un camino que se puede recorrer de ida y de vuelta. No otra cosa es el relato de Sócrates en El Banquete. El alma erotizada deviene sintéticamente, dialécticamente, de lo múltiple a la unidad, de lo simple a lo compuesto, del cuerpo bello ―forma finita de lo infinito― a la filosofía. Luego el iniciado puede regresar a las cosas, a lo múltiple, a lo singular. Y todo comienza otra vez; pero ahora se tiene la certeza de que algo se ha ganado:

―¿Qué es entonces Eros? ―pregunta Sócrates―.
―Eros es filósofo ―responde Diotima―.

1 comentario:

  1. Impresionante.. "El camino se va dividiendo mientras la conversación cobra forma. Al final, la fuerza de la verdad conduce a los conversadores hacia el camino virtuoso." que hermosa imagen las producidas por dichas palabras. En el momento que describo como: "el regreso al mundo", muestra tan claramente el ideal de observar con animo infinitas veces la misma vida desde otra concepción más cercana a la verdad. Divino Eros entonces..

    ResponderEliminar