jueves, 30 de septiembre de 2010

Meditaciones en la tierra de nadie

El alma, pinchada por el furor erótico ―es decir, endemoniada―, se nos sale del cuerpo. Literalmente: el cuerpo se nos vacía y el aliento vital cobra la forma de un recuerdo. La claridad de ese recuerdo es proporcional a la conciencia de las ruinas de la materia. El pinchazo erótico organiza el camino del alma hacia su encuentro con lo claro, y así le da discurso ―logos― y método a su discurrir.

Abbagnano nos recuerda que la dialéctica platónica es también un método y un discurrir: un método de la división del discurso. Por eso para Sócrates conversar consiste en ir escogiendo el camino correcto del discurso. Y cada encrucijada, cada bifurcación es tomada en cuenta. El camino se va dividiendo mientras la conversación cobra forma. Al final, la fuerza de la verdad conduce a los conversadores hacia el camino virtuoso.

La iniciación erótica es también un camino que se puede recorrer de ida y de vuelta. No otra cosa es el relato de Sócrates en El Banquete. El alma erotizada deviene sintéticamente, dialécticamente, de lo múltiple a la unidad, de lo simple a lo compuesto, del cuerpo bello ―forma finita de lo infinito― a la filosofía. Luego el iniciado puede regresar a las cosas, a lo múltiple, a lo singular. Y todo comienza otra vez; pero ahora se tiene la certeza de que algo se ha ganado:

―¿Qué es entonces Eros? ―pregunta Sócrates―.
―Eros es filósofo ―responde Diotima―.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Meditaciones en la tierra de nadie

Estética: ¿cultivar ―como prestar atención a― la inteligencia del cuerpo? ¿Atender ―como anhelo de entender― nuestra facultad de sentir placer y dolor? ¿O es el esfuerzo por reconocernos ante la imagen, que es también reconocernos en la imagen, pero siendo, actuando, acaeciendo como imagen?

¿Y eso qué significa? ¿Quizás tener que conducirnos como el esperanzado, el que aguarda y resguarda la aparición de algo que se oculta, algo lejano, y que a la vez se nos muestra, o se nos acerca, como una cosa única?

Estética: disciplina de la simultaneidad que indaga en lo sustituible, como la metáfora, en la que una cosa se convierte en otra cosa, y muchas cosas tejen “redes de sucesiones inconexas”. Allí “no hay ámbito enemigo. Un lirio, adversario inmediato de la sombra, se familiariza con el vaho nupcial de la noche”.

Estética: experiencia insustituible, conocimiento de la imagen, de la imago, del mago, el manipulador.

La imagen artística es un ardid, un truco, una trampa. A la estética le importa ―o le debería importar― la naturaleza de esa trampa.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Contenido de la materia

1- Definición de la Estética como disciplina filosófica para el estudio del arte y de la belleza. Planteamiento esquemático de los problemas fundamentales de la Estética y sus posibles soluciones. La inexistencia formal de la Estética durante la Antigüedad y el Renacimiento. La belleza y el arte en campos distintos de la reflexión filosófica durante este período. Autores y obras fundamentales.

2- La concepción de la belleza entre la Antigüedad y el Renacimiento. El predominio de la teoría objetivista.
2.1- Lo bello como manifestación sensible del Bien en Platón, y como orden, simetría y delimitación en Aristóteles.
2.2- Lo bello como perfección de Dios en la Edad Media. El doble legado de la Antigüedad: la tesis de la proporción y la del resplandor.
2.3- Lo bello como manifestación del orden científico del mundo, en Leonardo da Vinci.

3- La relación arte-naturaleza entre la antigüedad y el Renacimiento. Diversos matices en la concepción del arte como imitación.
3.1- El arte como doble imitación de las Ideas, en Platón, y como imitación de acciones, caracteres y emociones humanas, en Aristóteles.
3.2- El arte como imitación del mundo sensible, es decir, de la Creación de Dios, en la Edad Media.
3.3- El arte como imitación, construcción y creación del orden del mundo, en Leonardo da Vinci.

4- La relación arte-hombre entre la antigüedad y el Renacimiento. De la noción del arte como sensibilidad a la vindicación del arte como técnica y conocimiento.
4.1- El arte como sensibilidad opuesta a lo racional y bueno, en Platón, y como actividad práctica que conduce a cierto conocimiento moral en Aristóteles.
4.2- El arte como actividad práctica –saber hacer– que aproxima al conocimiento de Dios, en la Edad Media.
4.3- El arte como actividad práctica capaz de conducir al conocimiento del orden del mundo, en Leonardo da Vinci.

5- La tarea del arte entre la Antigüedad y el Renacimiento. Diversos matices en la concepción de la tarea educativa del arte.
5.1- El arte tiene la tarea de estimular la templanza, en Platón, y conducir a la purificación moral a través de la catarsis, en Aristóteles.
5.2- El arte tiene la tarea de glorificar a Dios, a la belleza divina, en San Agustín y Santo Tomás.
5.3- El arte tiene la tarea de mostrar científicamente el orden del mundo, en Leonardo da Vinci.